Si los edificios emergieran repentinamente del suelo, cual champiñones, los techos estarían cubiertos con una capa de tierra y plantas.
Y claro está que la humanidad no construye así. Sería tentador afirmar que el paisaje de los tejados de cualquier ciudad del planeta es un desierto artificial pero, de hecho, el desierto es un hábitat viviente. La verdad es mucho más cruda. El paisaje de los techos urbanos es un espacio yermo de superficies bituminosas, violentos contrastes de temperatura, feroces vientos y rechazo al agua. Leer más...
es increible todo lo que podemos hacer para salvar nuestro planeta
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